En ocasiones el marketing y el boca a boca acaban ocultando una realidad. El método Pilates es un tipo de ejercicio físico con un importante componente mental de control de cada uno de los músculos del cuerpo. Es una opción cada vez más introducida y conocida en España, pero que sin embargo se ha posado en este país con falsos mitos. El más importante, que es un deporte sólo para mujeres. Nada más lejos de la realidad. Ocurre que un mundo de estereotipos y tópicos, el pilates se introdujo con la típica foto conocida por todos de una chica posada sobre una gran pelota de goma, realizando un ejercicio que parece simple, aunque ni siquiera lo es. En un mundo, el de los gimnasios, donde en España se tiende en ocasiones a confundir el tocino con la velocidad, y donde el género másculino necesita buscar el ejercicio que visualmente parezca el más sufrido y dolorido (lo sea o no, lo importante es que lo parezca), el Pilates ha acabado por establecerse en centros especializados, lo cual es una ventaja, y en muchos casos, bajo acceso puramente femenino, lo que por el contrario no deja de ser una desventaja para la publicidad global de esta práctica deportiva.

Sin embargo, el abanico de opciones de ejercicios bajo el método Pilates es tan amplio, que esta disciplina puede abarcar desde niños pequeños hasta gente de la tercera edad con movilidad reducida, y entre medias hay todo tipo de ejercicios para los que se necesita un control absoluto de los músculos del cuerpo para su correcta realización, que no consisten en hacerlo lo más rápido o lo más fuerte posible, sino lo mejor posible. Ese “detalle”, el de hacerlo bien, que al fin y al cabo es lo que necesita el cuerpo, suele olvidarse, sobre todo por parte del género másculino, cuando se realiza algún deporte. No se trata de hacer deporte, se trata de hacerlo bien. En Pilates es factible trabajar con opciones que permitan un nivel de esfuerzo adaptable a la fisionomia y capacidades del alumno. Mayor o niño y por supuesto, hombre o mujer. Me he encontrado en más de una ocasión, tras casi un año asistiendo regularmente a clases de Pilates en QEP, con comentarios de amigos o conocidos que vienen a decirme que a ver si hago “deporte de verdad” y no “eso del Pilates”. El error en su apreciación es doble, aunque ayudado por el marketing de la pelotita de goma comentado al principio.
Por una parte, mucha gente realiza como “deporte de verdad” algún tipo de entrenamiento que consiste en correr, pero esta práctica tiende a no ser saludable en las grandes ciudades, ya que por lo general las rodillas corren sobre los adoquines de una acera junto a una calle por la que circulan miles de vehículos que no ayudan precisamente a los pulmones a mover aire puro. En otros casos, se prefiere realizar pachangas futboleras donde cuerpos sin demasiado ritmo deportivo pasan del todo a la nada en segundos, obligando al corazón a esfuerzos brutales. Tanto en un ejemplo como en el otro, no contar con la ayuda de un profesional el ejercicio puede ser un grave riesgo. Es recomendable elegir un gimnasio para realizar la actividad deportiva, lo cual es, en principio, la mejor de las opciones, ya que así esa actividad puede ser tutelada. Sin embargo, hay que seleccionar con cuidado ese gimnasio. Un mal instructor deportivo, uno sin los conocimientos profesionales requeridos, o decidir por uno mismo el ritmo de trabajo sin tener los conocimientos necesarios, puede conducir a problemas musculares e incluso cardiacos. Los centros de disciplinas de Pilates, como QEP, suelen ser pequeños espacios donde la atención es muy precisa y personalizada. El Pilates es útil a solas, pero para deportistas exigentes que quieren (o requieren) esfuerzos mayores, el Pilates es el deporte complementario perfecto. Un profesional del fútbol o de la vela puede encontrar en el Pilates el complemento perfecto para aumentar el nivel de exigencia en su disciplina.
Por otra parte, es importante antes de opinar, conocer de lo que se habla, y el método Pilates no es una excepción. Muchos de los que miran con cara de extrañeza cuando un hombre dice que hace pilates, nunca han pisado un centro de estas características ni han realizado una simple hora de “eso” que presuponen tan sencillo. Después de probar una primera clase, sería interesante comprobar cuantos cambian por completo su percepción de la disciplina deportiva en cuestión. Seguro que muchos lo hacen, sea cual sea su objetivo deportivo. En Pilates se ejercitan todos los músculos del cuerpo, y para los que buscan “caña”, se ofrecen opciones suficientes para cumplir sus objetivos. Invito a probar a todos aquellos escépticos (y escépticas, que también las hay) que piensan en el Pilates como una moda pasajera. Y que mejor lugar que hacerlo en QEP PILATES, que es un centro mixto, por lo que no hay excusa para los hombres, y que te ofrece una primera clase gratuita para que conozcas de primera mano lo que aquí te cuento. No hables por terceros y de oídas. Ven y pruébalo.
Iñaki Silveira (alumno QEP Pilates Valencia)







